El enfoque por competencias en el currículo escolar del Perú
En la década de los 90 a nivel mundial se llevan a cabo una serie de congresos y reuniones para revisar y analizar la situación de la educación en el mundo y, a partir de ahí, replantear los sentidos que debe tener la educación para las nuevas generaciones del siglo XXI. En ese marco, en el año 1995 el Perú inicia una reforma curricular que introduce el enfoque por competencias el cual se implementó a través del programa de articulación inicial y primaria.
Sin embargo, el enfoque por competencias aparece en el currículo nacional peruano, de manera fragmentada en sus componentes, es decir, los conocimientos, capacidades, actitudes se abordan de manera separada. Además, se planteaba logro de competencias por ciclos y, en algunos casos, la secuenciación entre una competencia de un ciclo y la de otro ciclo no mantenían la progresión adecuada. Frente a esta situación, a partir de la construcción del actual sistema curricular nacional se pretende resituar el sentido cabal de la competencia en tanto éste significa fundamentalmente un “saber actuar” integrado a través de la combinación de aprendizajes de diversa índole, alrededor de una situación de la vida real que demanda un desempeño complejo, integral y sistémico (García Fraile y Tobón, 2008).
Por otra parte, el tránsito de un currículo por contenidos hacia un currículo por competencias no es fácil, pues provenimos de una cultura escolar en la cual los contenidos disciplinares tienen mucha importancia como objetivos de la educación y como propósito didáctico del docente. Cambiar esta situación conlleva a reformar el modo de pensar la práctica educativa y asumir que el paradigma de la "educación centrada en las competencias" promueve una lógica contraria: Ahora es esencial que los estudiantes (y no nosotros los docentes) puedan enfrentarse a una tarea relevante (situada) que generará aprendizaje por la "puesta en marcha" de todas las capacidades necesarias para su resolución (Pimienta y Enríquez, 2009).
Entonces, lo que se trata es hacer de la educación una herramienta que capacite a los y las estudiantes con competencias para resolver problemas y alcanzar sus propósitos,
utilizando los conocimientos de manera pertinente y eficaz en situaciones de aprendizaje que los inviten a movilizar sus recursos y así desarrollar competencias fundamentales y específicas para ser mejor personas, mejores ciudadanos y mejores trabajadores.
En definitiva, en un enfoque por competencias lo más importante es formar personas que sepan emplear el conocimiento en la resolución de problemas de su contexto familiar, comunitario, social y escolar, en lugar de tener una gran cantidad de contenidos poco significativos para la mente del niño. Desarrollar competencias implica aprender a elegir y combinar los aprendizajes adquiridos en cada circunstancia, para afrontar toda clase de retos a lo largo de la vida.
En la década de los 90 a nivel mundial se llevan a cabo una serie de congresos y reuniones para revisar y analizar la situación de la educación en el mundo y, a partir de ahí, replantear los sentidos que debe tener la educación para las nuevas generaciones del siglo XXI. En ese marco, en el año 1995 el Perú inicia una reforma curricular que introduce el enfoque por competencias el cual se implementó a través del programa de articulación inicial y primaria.
Sin embargo, el enfoque por competencias aparece en el currículo nacional peruano, de manera fragmentada en sus componentes, es decir, los conocimientos, capacidades, actitudes se abordan de manera separada. Además, se planteaba logro de competencias por ciclos y, en algunos casos, la secuenciación entre una competencia de un ciclo y la de otro ciclo no mantenían la progresión adecuada. Frente a esta situación, a partir de la construcción del actual sistema curricular nacional se pretende resituar el sentido cabal de la competencia en tanto éste significa fundamentalmente un “saber actuar” integrado a través de la combinación de aprendizajes de diversa índole, alrededor de una situación de la vida real que demanda un desempeño complejo, integral y sistémico (García Fraile y Tobón, 2008).
Por otra parte, el tránsito de un currículo por contenidos hacia un currículo por competencias no es fácil, pues provenimos de una cultura escolar en la cual los contenidos disciplinares tienen mucha importancia como objetivos de la educación y como propósito didáctico del docente. Cambiar esta situación conlleva a reformar el modo de pensar la práctica educativa y asumir que el paradigma de la "educación centrada en las competencias" promueve una lógica contraria: Ahora es esencial que los estudiantes (y no nosotros los docentes) puedan enfrentarse a una tarea relevante (situada) que generará aprendizaje por la "puesta en marcha" de todas las capacidades necesarias para su resolución (Pimienta y Enríquez, 2009).
Entonces, lo que se trata es hacer de la educación una herramienta que capacite a los y las estudiantes con competencias para resolver problemas y alcanzar sus propósitos,
utilizando los conocimientos de manera pertinente y eficaz en situaciones de aprendizaje que los inviten a movilizar sus recursos y así desarrollar competencias fundamentales y específicas para ser mejor personas, mejores ciudadanos y mejores trabajadores.
En definitiva, en un enfoque por competencias lo más importante es formar personas que sepan emplear el conocimiento en la resolución de problemas de su contexto familiar, comunitario, social y escolar, en lugar de tener una gran cantidad de contenidos poco significativos para la mente del niño. Desarrollar competencias implica aprender a elegir y combinar los aprendizajes adquiridos en cada circunstancia, para afrontar toda clase de retos a lo largo de la vida.
El enfoque por competencias y sus implicaciones en la práctica docente
a) Para que los estudiantes puedan adquirir y desarrollar competencias, debemos generar situaciones, problemas y retos de aprendizaje que respondan al contexto personal, social, cultural, ambiental-ecológico y escolar de los estudiantes y que, a partir de ello, puedan aprender y movilizar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes de manera articulada, dentro y fuera de la escuela.
b) Los procesos de enseñanza y aprendizaje en un enfoque por competencias conlleva a asumir que la mediación docente debe la mediación docente debe generar espacios y oportunidades para que los estudiantes se enfrenten y resuelvan problemas pertinentes y significativos del contexto poniendo en acción los conocimientos adquiridos, así podrán comprender y valorar la utilidad y funcionalidad de los saberes como herramientas para hacer frente a los problemas de la vida cotidiana.
c) En un enfoque por competencias los contenidos son necesarios y se encuentran en diversas fuentes, como libros, docentes, padres y personas de la comunidad, constituyen recursos o medios que los estudiantes adquieren o movilizan para abordar las situaciones de aprendizaje en un determinado contexto. Ya no son un fin en sí mismos. Lo pertinente es plantearlos alrededor de actividades y problemas, para que los estudiantes los perciban como útiles y funcionales y se apropien significativamente de dichos contenidos. Es bueno considerar que, los conocimientos, las actitudes y las habilidades están al servicio de la competencia en la resolución de problemas.
a) Para que los estudiantes puedan adquirir y desarrollar competencias, debemos generar situaciones, problemas y retos de aprendizaje que respondan al contexto personal, social, cultural, ambiental-ecológico y escolar de los estudiantes y que, a partir de ello, puedan aprender y movilizar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes de manera articulada, dentro y fuera de la escuela.
b) Los procesos de enseñanza y aprendizaje en un enfoque por competencias conlleva a asumir que la mediación docente debe la mediación docente debe generar espacios y oportunidades para que los estudiantes se enfrenten y resuelvan problemas pertinentes y significativos del contexto poniendo en acción los conocimientos adquiridos, así podrán comprender y valorar la utilidad y funcionalidad de los saberes como herramientas para hacer frente a los problemas de la vida cotidiana.
c) En un enfoque por competencias los contenidos son necesarios y se encuentran en diversas fuentes, como libros, docentes, padres y personas de la comunidad, constituyen recursos o medios que los estudiantes adquieren o movilizan para abordar las situaciones de aprendizaje en un determinado contexto. Ya no son un fin en sí mismos. Lo pertinente es plantearlos alrededor de actividades y problemas, para que los estudiantes los perciban como útiles y funcionales y se apropien significativamente de dichos contenidos. Es bueno considerar que, los conocimientos, las actitudes y las habilidades están al servicio de la competencia en la resolución de problemas.
d) Para que los estudiantes desarrollen y dominen las competencias se requiere la mediación docente de forma sostenida a lo largo de la Educación Básica Regular (EBR), pues no es posible observar resultados de un día para otro, es un proceso gradual y complejo que exige una diversidad de situaciones de aprendizaje integradoras para que adquieran, desarrollen y consoliden los aprendizajes necesarios para el desarrollo y dominio de la competencia, en la intencionalidad de formar personas idóneas, competentes. En conclusión, llegar a desarrollar y dominar una competencia requiere habitualmente mucho tiempo, apoyo cognitivo y emocional, y un compromiso sostenido con la tarea.
e) Para alcanzar el desarrollo y dominio de las competencias demandas al estudiante se requiere ejercitar la capacidad de reflexionar sobre sus propio desempeño y actuaciones, para lo cual el necesario facilitarle el ejercicio de la metacognición a través de preguntas movilizadoras que provoquen autoevaluarse y autorregularse, de manera que cada vez sea más consciente e idóneo en sus actuaciones, en el marco del mejoramiento continuo de su desempeño.
e) Para alcanzar el desarrollo y dominio de las competencias demandas al estudiante se requiere ejercitar la capacidad de reflexionar sobre sus propio desempeño y actuaciones, para lo cual el necesario facilitarle el ejercicio de la metacognición a través de preguntas movilizadoras que provoquen autoevaluarse y autorregularse, de manera que cada vez sea más consciente e idóneo en sus actuaciones, en el marco del mejoramiento continuo de su desempeño.
f) La adquisición y desarrollo de las competencias en los estudiantes implica una mediación docente que reconozca y favorezca la dimensión ética de la persona, para que actúe con base en valores, asumiendo ciertos criterios esenciales de responsabilidad social y sentido ético en sus actuaciones. Pues para decir que un estudiante es competente es imprescindible que actúe evidenciando actitudes positivas hacia sí mismo, a los otros y a su entorno natural.
g) Para llegar a ser competente se requiere dedicación, concentración y perseverancia durante el involucramiento en las tareas que conlleva la realización de las actividades de aprendizaje de cara al desarrollo de la competencia. En ese sentido la mediación docente debe favorecer la formación de los rasgos del carácter del estudiante, tales como: la confianza en sí mismo, el sentimiento de dignidad y, al mismo tiempo, la modestia, además la exigencia para sí mismo y la valoración crítica de sus propias cualidades
g) Para llegar a ser competente se requiere dedicación, concentración y perseverancia durante el involucramiento en las tareas que conlleva la realización de las actividades de aprendizaje de cara al desarrollo de la competencia. En ese sentido la mediación docente debe favorecer la formación de los rasgos del carácter del estudiante, tales como: la confianza en sí mismo, el sentimiento de dignidad y, al mismo tiempo, la modestia, además la exigencia para sí mismo y la valoración crítica de sus propias cualidades
g) Para llegar a ser competente se requiere dedicación, concentración y perseverancia durante el involucramiento en las tareas que conlleva la realización de las actividades de aprendizaje de cara al desarrollo de la competencia. En ese sentido la mediación docente debe favorecer la formación de los rasgos del carácter del estudiante, tales como: la confianza en sí mismo, el sentimiento de dignidad y, al mismo tiempo, la modestia, además la exigencia para sí mismo y la valoración crítica de sus propias cualidades.
h) En un enfoque por competencias no puede haber un “ya fue enseñado y punto final”, puesto que la competencia se desarrolla y, en este sentido, siempre seguirá perfeccionándose conforme el ambiente escolar y social brinde diversas, variadas y ricas experiencias de aprendizaje en complejidad y profundidad durante su itinerario escolar. Todo ello, implica que las actividades de aprendizaje se organicen de manera flexible que permitan desarrollar los conocimientos,
habilidades, destrezas y actitudes en distintos momentos, en diferentes niveles y empleando diversas formas de presentación, retomándolos con nuevas relaciones y otros contenidos, tomando nuevas aplicaciones, nuevos ejemplos, planteando mayor nivel de progresión y complejidad.
i) La gestión del currículo (Rutas del Aprendizaje), desde el enfoque por competencias no es seleccionar las competencias como si fueran objetivos; tampoco es elegir contenidos sin saber cómo se relacionarán con las competencias. De lo que se trata es de diseñar, ejecutar y evaluar las actividades en torno a la resolución de problemas del contexto, que permitan a los estudiantes adquirir, desarrollar y movilizar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes en forma de actuaciones integrales con la intencionalidad de formar las competencias.
h) En un enfoque por competencias no puede haber un “ya fue enseñado y punto final”, puesto que la competencia se desarrolla y, en este sentido, siempre seguirá perfeccionándose conforme el ambiente escolar y social brinde diversas, variadas y ricas experiencias de aprendizaje en complejidad y profundidad durante su itinerario escolar. Todo ello, implica que las actividades de aprendizaje se organicen de manera flexible que permitan desarrollar los conocimientos,
habilidades, destrezas y actitudes en distintos momentos, en diferentes niveles y empleando diversas formas de presentación, retomándolos con nuevas relaciones y otros contenidos, tomando nuevas aplicaciones, nuevos ejemplos, planteando mayor nivel de progresión y complejidad.
i) La gestión del currículo (Rutas del Aprendizaje), desde el enfoque por competencias no es seleccionar las competencias como si fueran objetivos; tampoco es elegir contenidos sin saber cómo se relacionarán con las competencias. De lo que se trata es de diseñar, ejecutar y evaluar las actividades en torno a la resolución de problemas del contexto, que permitan a los estudiantes adquirir, desarrollar y movilizar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes en forma de actuaciones integrales con la intencionalidad de formar las competencias.

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