FORTALECIENDO LOS VALORES PARA UN AMBIENTE SALUDABLE
Por : Blanca D. Pajares Ávila
Estamos viviendo momentos muy difíciles en nuestra sociedad, prueba de ello es que en estos 10 últimos años , nuestro país ha alcanzado la escalofriante cifra de 100.000 denuncias sobre casos de violencia familiar por año, según el último estudio del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica del Perú, y al menos 30 niños al día son víctima de bullying, según el SISEVE (Sistema de reportes de casos sobre violencia escolar –Ministerio de Educación ) ,solo por citar dos ejemplos; eso claro, sin contar con los casos que no se denuncian. Con estos datos no busco magnificar el problema ,sino solamente que nos sirva de marco para reflexionar sobre el escenario negativo que tenemos al frente y que si no hacemos algo por tratar de solucionarlo ya ,cada uno desde nuestra posición o rol, terminaremos por convertirnos quizá en una cifra más de este síndrome nefasto.
En ese sentido, considero fundamental y decisivo a la educación como un factor clave en el proceso de la redención de la persona, pero desde la primeros años de vida, ello implica el cultivo de valores y el fortalecimiento de los mismos para aspirar a la más noble de las virtudes del hombre: Convivir en un ambiente saludable.
Ustedes pensarán quizá esta propuesta constituye una utopía, pero no es así, pues se ha demostrado a través de la historia, que aquellos hogares que criaban a sus hijos en un ambiente de armonía, de respeto de tolerancia mutua, de solidaridad con los demás, y cumpliendo deberes y derechos como ciudadanos responsables ,lograron ese ideal. Un ejemplo de lo que afirmo es la educación en el tiempo de los incas , obviamente rescatando el aspecto educativo y moral.
El papel de la educación en la vida de las personas es de orden piramidal; es decir, si existe una buena base cimentada en valores, las demás generaciones que vengan irán por ese mismo sendero que conduce a vivir en paz.
Por : Blanca D. Pajares Ávila
Estamos viviendo momentos muy difíciles en nuestra sociedad, prueba de ello es que en estos 10 últimos años , nuestro país ha alcanzado la escalofriante cifra de 100.000 denuncias sobre casos de violencia familiar por año, según el último estudio del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica del Perú, y al menos 30 niños al día son víctima de bullying, según el SISEVE (Sistema de reportes de casos sobre violencia escolar –Ministerio de Educación ) ,solo por citar dos ejemplos; eso claro, sin contar con los casos que no se denuncian. Con estos datos no busco magnificar el problema ,sino solamente que nos sirva de marco para reflexionar sobre el escenario negativo que tenemos al frente y que si no hacemos algo por tratar de solucionarlo ya ,cada uno desde nuestra posición o rol, terminaremos por convertirnos quizá en una cifra más de este síndrome nefasto.
En ese sentido, considero fundamental y decisivo a la educación como un factor clave en el proceso de la redención de la persona, pero desde la primeros años de vida, ello implica el cultivo de valores y el fortalecimiento de los mismos para aspirar a la más noble de las virtudes del hombre: Convivir en un ambiente saludable.
Ustedes pensarán quizá esta propuesta constituye una utopía, pero no es así, pues se ha demostrado a través de la historia, que aquellos hogares que criaban a sus hijos en un ambiente de armonía, de respeto de tolerancia mutua, de solidaridad con los demás, y cumpliendo deberes y derechos como ciudadanos responsables ,lograron ese ideal. Un ejemplo de lo que afirmo es la educación en el tiempo de los incas , obviamente rescatando el aspecto educativo y moral.
El papel de la educación en la vida de las personas es de orden piramidal; es decir, si existe una buena base cimentada en valores, las demás generaciones que vengan irán por ese mismo sendero que conduce a vivir en paz.

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